Después de la iniciativa de alfabetización masiva, desarrollada por el entonces presidente de la República el Dr. Belisario Betancur, que trajo consigo la apertura y otorgamiento de licencias a gran cantidad de instituciones educativas nacientes; la proliferación y el aumento en número de estas desató, con el pasar de las décadas una crisis de calidad en la educación superior. Corporaciones, Fundaciones, Instituciones e Institutos técnicos, tecnológicos, Abiertos y a Distancia se apoderaron de cada rincón nacional, convirtiéndose en el nuevo “negocio” para invertir; pero, contrario a lo que se pensó, la facilidad al otorgar las licencias de funcionamiento y apertura y el respaldo del gobierno a la iniciativa de abrir más instituciones de educación superior, lo que logró fue deteriorar la virtud de la cátedra. Tras este impase, durante el siglo XXI el Estado decidió establecer sistemas de acreditación que permitían cerrar muchos de los Institutos de insuficiente calidad educativa; pero, no es mucho lo que ha hecho para mejorar la calidad de las clases, las instalaciones, los maestros y la investigación. Y, es que, durante la época violenta vivida en Colombia, durante los años 90’s, se priorizó la adquisición de nuevas tecnologías militares y el blindaje armamentista de la Nación, olvidando un importante proceso dejado a medias y la deuda que teníamos con la educación. El destino de los rublos cambió y sus montos también y después de una década de guerras, continuamos en el mismo lugar, esperando que la violencia haga un milagro y consigamos la paz, siendo esto una total paradoja; mientras tanto, nuestros estudiantes reciben una educación mediocre, con modelos europeos y estadounidenses mal copiados, nuestros maestros hacen huelgas, incluso de hambre para mendigar un sueldo que por ley y derecho les corresponde, los edificios se caen a pedazos y a las paredes de las aulas no les cabe un graffitti mas y los laboratorios de investigación solo sirven de bodega, pues no hay recursos para comprar los materiales, las herramientas y cada vez se hace más difícil recibir un patrocinio que permita despegar algún proyecto.. ¿De qué manera se están distribuyendo nuestros dineros? (y digo nuestros, porque son recursos públicos), ¿Cuál es el rublo priorizado por el gobierno?, ¿merece la Educación tener, junto con la Salud la primacía sobre los demás puntos de inversión, especialmente la milicia?, ¿pueden las armas traer la libertad que las ciencias, la tecnología y el conocimiento ofrecen?, ¿puede la ignorancia gobernar un país?, y de ser así, ¿no estamos condenándolos , nosotros mismos a mas siglos de violencia?. La calidad en la educación depende en gran medida de la inversión que se haga en ella y de la forma en que se priorizan sus recursos.

Y después nos maravillamos de otros países donde la calidad de vida es mucho más alta y no se ve tanta pobreza... y descubrimos que tienen educación gratuita.
ResponderEliminarcierto... creo que la expectativa de vida de los habitantes de un país es directamente proporcional al desarrollo educativo e investigativo... mmmm como dice un amigo: "amanecerá y veremos, TAL CUAL!"
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